Lo primero que debemos saber es que entendemos por startup, pues no todo emprendimiento la conlleva. Como tal entendemos: una empresa de nueva creación o muy joven que presenta una gran posibilidad de crecimiento rápido y habitualmente a través de Internet o muy relacionado con las nuevas tecnologías, aunque debemos decir que ya no son tan nuevas.  

Normalmente el perfil de emprendedor en las startups es el de un joven tecnológico (o una), con una idea disruptiva muy escalable y con dinero limitado. 

Con estos ingredientes este emprendedor valora que su idea, una vez lanzada, necesite una financiación de terceros, posiblemente se trate de empresas de capital riesgo que entran en el accionariado. A partir de aquí hay que tener en cuenta muchas circunstancias. 

Empecemos por el principio: lo primero es constituir la sociedad, que suele ser sociedad limitada. Es además muy habitual que para desarrollar el negocio se necesite de trabajadores cualificados, a los que nos cueste mucho atraer pues nuestras posibilidades de pagar un salario alto al principio son nulas; a veces se recurre a los amigos… en un caso u otro recomendamos entregar acciones de la compañía ya sea de manera directa o mediante la consecución de hitos para motivar la entrada del trabajador. También es de valorar la entrega de phantom share, que básicamente otorgan los derechos económicos del accionista pero sin llegar a serlo, y puede hacerse de igual forma, directamente o por consecución de hitos. Las ventajas de esta manera de proceder son innumerables y por lo tanto una opción muy recomendable. 

A partir de aquí imaginemos que hemos constituido la sociedad, lo hemos hecho con un colaborador al que le hemos entregado acciones o phantom share y hemos hecho realidad nuestro negocio implantándolo y empieza a tener éxito, pero este suele ser limitado por nuestras posibilidades de desarrollo ligadas y coartadas por falta de dinero. Esto nos plantea buscar apoyo que nos aporte dos cosas: dinero y profesionalización, y surge la idea de buscar nuevos accionistas, ya sea empresas de capital riesgo, inversores privados etc,

¿Qué debemos tener en cuenta en el momento de incorporar accionistas a nuestra Startup?

Lo primero a tener en cuenta es que muchas de las exigencias que se pondrán sobre la mesa vendrán propuestas por los propios inversores en un pacto de socios, un acuerdo de inversión, etc., en todo momento deberemos de tener muy presentes nuestros propios intereses: la valoración que se le da a nuestra compañía, no perder la mayoría del accionariado, establecer un salario fijo y por objetivos a nuestro rol en la startup, nuestra posición en el órgano de administración… Lo normal es que los inversores en determinadas materias exijan mayorías reforzadas (Ampliaciones de Capital, cambios en órgano de administración, etc), para protegerse como socios minoritarios, que acepten un salario fijo y por objetivos para el emprendedor (de acuerdo a mercado) e impongan cláusulas del tipo Drag Alone o Tag Alone.

A partir de aquí cada acuerdo de inversión, así como pacto de socios, es un mundo nada paquetizable. Para nosotros nos resulta muchas veces inquietante cuando alguien nos pide un pacto de socios tipo, pues no hay nada menos estándar que un acuerdo de inversión o un pacto de socios, debe de estar realizado totalmente a medida y personalizado según las circunstancias de la Startup y de los socios accionistas, hay que contar con un buen asesoramiento en el momento de su elaboración, ya que además de lo que pueda figurar en el documento, habrá que valorar lo que no venga en él y cuestiones que puede que no te hayas planteado sobre las posibilidades de futuro, que además es donde suelen venir los problemas, en cuestiones que no se han planteado desde el principio y de las cuales no se ha fijado un procedimiento apropiado, sobre todo que cuide tus intereses.  

«No hay nada menos estándar que un acuerdo de inversión o un pacto de socios, debe de estar realizado totalmente a medida y personalizado según las circunstancias de la Startup y de los socios accionistas, tendrá que responder a posibles situaciones futuras.»  

Sigamos en este escenario: ya hemos emprendido, hemos convertido nuestro proyecto en realidad y además ha entrado uno o varios inversores que han aportado dinero y profesionalización de la compañía sobre todo en el ámbito financiero, puede darse el caso de que exijan incorporar a la empresa a un director financiero o el reporte de una información tan exhaustiva y periódica que nos haga destinar nuevos recursos para cumplir estas solicitudes.  Pero también es a partir de esta nueva fase en la que probablemente muchas de las ideas que tenemos en mente para mejorar y desarrollar el negocio y que necesitaban de inversión económica ya se pueden poner en marcha, con lo cual, si todo sale bien, dispararán el negocio a números inimaginables y soñando a lo grande ¿Se podría convertir tu negocio en una empresa unicornio?.  

 

 

Yo siempre he mantenido que los problemas con los socios no vienen cuando la compañía va relativamente bien, los problemas suelen surgir cuando los resultados sobre su rentabilidad  se cumplen en cualquiera de los dos extremos: la empresa no funciona bien y hay que poner dinero, y ahí empiezan las fricciones;  o bien porque va muy bien y genera mucha caja y hay discrepancias entre los socios por lo que hacer con él o también si existe una oferta de compra del negocio con intereses distintos por cada uno de los socios, de ahí la importancia del pacto de socios y del drag alone o tag alone. 

Termino animándoos a emprender, pues son los valientes los que mueven el motor económico y lo hacen coger velocidad.  

Carlos Solans

Carlos Solans

CEO

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